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Arte y Figura

ARTE

Y

FIGURA

POR “EL NOLO”

Continuamos con el libro “La Liturgia Taurina”, por Alejandro Pizarroso.

Los trastos de torear

El conjunto de instrumentos, que el matador y su cuadrilla necesitan para llevar a cabo la lidia los conocemos como trastos de torear o simplemente “trastos”.

En realidad esta denominación lo es por extensión. Pues, más propiamente, los “trastos” lo son por antonomasia la muleta y el estoque, es decir, los instrumentos de matar. Y así, se dice “ceder los trastos” cuando un matador da la alternativa a un novillero, pues, en efecto, le entrega muleta y estoque, y recoge a cambio su capa. Se dice también “devolver los trastos” cuando la ceremonia de la alternativa se repite a la inversa una vez doctorado el torero.

Los principales trastos de torear serían los siguientes: los lienzos o engaños (capa y muleta), los estoques (simulado, verdadero y verduguillo), las banderillas en todas sus variedades y las varas y puyas para los picadores.

Una parte esencial del vestido de torear es el capote de paseo. Esta pieza del vestido, tan refinada que muchas veces marca la personalidad del lidiador que la luce, es durante el paseíllo el símbolo de los trastos que el matador utilizará después durante la lidia. En efecto, el matador, que está definido precisamente por la espada no la ostenta durante el paseíllo ni se vale de ella hasta el último tercio de la lidia.

Cuando va a comenzar la corrida los lidiadores “cambian la seda por el percal”. Dejan sus bellísimos capotes de paseo adornando las barreras y tomas los capotes de brega con los que habrán de enfrentarse a las reses.

Los lienzos, la capa y la muleta, son instrumentos esenciales para la lidia y se les conoce como los engaños. El engaño es indispensable para enfrentarse al toro que le ataca y permite al lidiador burlar así su embestida.

Continuará… Olé y hasta la próxima

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