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Arte y Figura

ARTE

Y

FIGURA

POR “EL NOLO”

Continuamos con el libro “La Liturgia Taurina”, por Alejandro Pizarroso.

El sorteo y el apartado

Mucho antes de la corrida, generalmente a las doce de la mañana, tiene lugar en las plazas de toros el apartado. Esta operación de separar los toros para encerrar a cada uno en el chiquero que le corresponda constituye todo un rito y un espectáculo para muchos aficionados que acuden a presenciarlo.

Antes del apartado se procede al sorteo. Antiguamente era el ganadero o su representante el que decidía el orden de salida de los toros. Hoy claramente los toreros prevalecen sobre los ganaderos.

El ganadero, atendiendo sólo a sus intereses frente al público, echaba por delante al toro de más trapío y de mejor nota para captar la benevolencia del público. Si después del que abría plaza los toros que seguían bajaban algo en presentación o bravura, el ganadero intentaba recuperarlo dejando para el quinto lugar el que a su juicio era, después del primero, el mejor de la corrida. De ahí el dicho taurino que “no hay quinto malo”, que hoy carece de sentido. El último era el más terciado, y muchas veces le mataba un media espada o el sobresaliente, pues el público empezaba ya a abandonar la plaza.

Si se lidiaban toros de dos ganaderías, salía en primer lugar un toro de la mayor antigüedad, pero sigue siendo siempre la regla de que “toro que abre plaza la cierra”, es decir que el último toro era del mismo hierro.

Obviamente el ganadero intentaba también cograciarse con las figuras de antaño y reservaba para ellos los mejores toros. Precisamente por las tensiones entre los toreros frente a esos favoritismos de los ganaderos terminó imponiéndose el sorteo.

Continuará… Olé y hasta la próxima.

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