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Arte y Figura

ARTE

Y

FIGURA

POR “EL NOLO”

Continuamos con el libro “La Liturgia Taurina”, por Alejandro Pizarroso.

El sorteo constituye, pues, un rito relativamente nuevo en la historia del toreo. Se trata en realidad de toda una ceremonia. A él asisten en nombre del torero su peón de confianza, si lo tiene, o un banderillero de su cuadrilla que lo representa. A veces también su apoderado. De mutuo acuerdo, los seis toros se dividen en tres lotes de dos lo más equilibrados posibles según su peso, trapío, cara, nota, semental del que proceden, etc.

Se preparan tres papeletas donde figuran los números que identifican las reses de cada lote y se introducen, hechas bolitas de papel de fumar, ritualmente, en la copa de un sombrero formando una cerrada con otro sombrero encima que se agita para que los representantes de los matadores extraigan la papeleta correspondiente.

Introducidas las bolas entre los dos sombreros, los subalternos que representan a los toreros extraen cada uno su ola según el orden de antigüedad inverso de sus matadores. Una vez adjudicado cada lote, cada uno de los representantes de los matadores elige cual de los dos toros saldrá en primer lugar y queda así fijado el orden definitivo en que se han de lidiar las reses en la plaza.

Así, el matador más antiguo lidiará al primero y al cuarto. Al siguiente le corresponderá el segundo y el quinto y el más moderno lidiará el tercero y el sexto.

Si la corrida es mano a mano, se hacen dos lotes de tres toros. Del mismo modo que si la corrida es de ocho toros se hacen cuatro lotes de dos. Si la corrida es concurso de ganaderías, no se realiza sorteo y los toros salen al ruedo por orden de antigüedad de su divisa.

Continuará… Olé y hasta la próxima.

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