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Arte y Figura

ARTE

Y

FIGURA

POR “EL NOLO”

Continuamos con el libro “La Liturgia Taurina”, por Alejandro Pizarroso.

En todas las plazas permanentes que hay en España hay en lugar bien visible un gran reloj. El Reglamento actual no lo menciona, probablemente considerándolo como algo tradicional e indiscutible, sin embargo, el reglamente de 1930 lo prescribía como obligatorio en las plazas de primera y segunda categoría.

El conocimiento de los terrenos es esencial en la tauromaquia. Desde el punto de vista del protocolo y el ritual taurino solo tiene interés el conocerlos porque son el escenario de las relaciones del toreo no solo con el toro sino también con el público.

Podemos considerar el ruedo dividido en tres anillos concéntricos. Al circulo central, cuyo radio sería un tercio del radio total del ruedo, se le conoce como medios. Al anillo determinado por el tercio medio del radio total del ruedo se le conoce como tercio o terrenos de afuera. Al anillo determinado por el tercio del radio total del ruedo más cercano a las tablas se le conoce como adentros o terrenos de dentro, o también tablas. Sería “terreno del torero” el que queda más próximo a la barrera. Sería “terreno del toro”, el más alejado a ella.

La distribución del público tiene también interés para nosotros. Sólo en tiempos muy recientes se han celebrado corridas nocturnas, gracias a la iluminación eléctrica. Sin embargo, la Fiesta de los toros está asociada al sol. El sol determina los “terrenos” del público en la plaza. Hay, pues, tendidos de sol y de sombra, además de unos intermedios llamados de sol y sombra. En todas las plazas permanentes los precios de las localidades están determinadas por esta división. Y esta determina también, lógicamente, el origen social e incluso, muchas veces, los gustos del público.

Somos un grupo de periodistas comprometidos con la difusión de todas las actividades deportivas profesionales y de aficionados, con énfasis en estas últimas.