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Arte y Figura

ARTE

Y

FIGURA

POR “EL NOLO”

Continuamos con el libro “La Liturgia Taurina”, por Alejandro Pizarroso.

Antes del Paseíllo

El matador y su cuadrilla entran en las dependencias de la plaza. Se detienen siempre en la capilla, lugar que nunca falta con más o menos riqueza en una plaza de toros. Solo se detienen unos minutos. Naturalmente, si se trata de una plaza no permanente o una plaza portátil o de cualquier otra plaza que temporal o definitivamente carezca de esta dependencia, este momento tan tradicional e íntimo de los toreros lo viven solos en su hotel.

Mientras estuvo en vigor el Reglamento de 1962 era preceptivo para aquellos que quisieran utilizar el estoque simulado ser reconocidos en la enfermería. Con la generalización de la “ayuda” por los toreros, el paso por la enfermería que fue durante treinta años algo que formaba parte del ritual de su entrada a la plaza ha desparecido. Hoy tal tramite ha dejado de ser necesario y desde la capilla los toreros se dirigen directamente al callejón.

El callejón en este caso no es el espacio que hay entre las tablas y los primeros asientos del público. Este callejón llamado muchas veces “el callejón del miedo” conduce a la puerta de cuadrillas, desde la que se iniciará el paseíllo.

En su sombra se observa siempre el gesto las más de las veces tenso y preocupado de los toreros. Es un momento en el que el miedo puede incluso aflorar hasta su rostro.

Aquí se desarrolla la última parte de la ceremonia de vestirse de torero. Se ajustan la montera entre las cejas y la castañeta y pasan a liarse el capote de paseo. Muchas veces los matadores son auxiliados por el mozo de espadas o el ayuda. Va a comenzar el paseíllo.

Continuará… Olé y hasta la próxima.

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