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Arte y Figura

ARTE

Y

FIGURA

POR “EL NOLO”

Continuamos con el libro “La Liturgia Taurina”, por Alejandro Pizarroso.

Ante una ovación generalizada el torero saluda habitualmente desde el tercio. Si la ovación persiste puede tomar la iniciativa de dar la vuelta al ruedo.

Algunas veces la ovación es más intensa. Por ejemplo, cuando el público ha solicitado una oreja y el presidente no la ha concedido. Precisamente para subrayar el público su desagrado con el presidente la ovación puede ser tan insistente que obligue al torero a dar no una sino dos vueltas al ruedo a modo de compensación por la oreja que no ha cortado.

Cuando el público considera que el matador merece cortar una oreja de la res exhibe y agita sus pañuelos. Si la plaza se convierte en un mar de pañuelos blancos, el presidente está obligado por el Reglamento a conceder una oreja al torero.

La segunda oreja es, como dice el Reglamento, competencia exclusiva del presidente. Pero, claro, ningún presidente aún considerando al torero merecedor de una segunda oreja se atreve normalmente a sacar su pañuelo si no hay petición del público que grita muchas veces “¡otra! ¡otra! ¡otra!”.

Las orejas y el rabo las corta generalmente el puntillero en presencia del alguacilillo, que las recibe y espera al torero en el tercio. El matador con montera y capote de brega sale a recibir los trofeos de manos del alguacilillo, al que generalmente abraza.

Si el matador da la vuelta al ruedo sin haber obtenido trofeo, la tradición manda que lo haga con el capote de brega plegado al brazo y la montera en la mano correspondiendo a los aplausos del público.

Continuará… Olé y hasta la próxima.

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