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Café Taurino

CAFÉ TAURINO

Por Max Tavares

 Lorenzo Garza Gaona

Matador de Toros y Escritor Taurino

Ambiente del Toro

Ciudad de México, del Medio

Virulento y de la Literatura Taurina

 

Torero:

Cuando allá en España están recordando el centenario de la muerte trágica de José Gómez Ortega o, simplemente Joselito el Gallo, aquí en México, debiésemos recordar, según opinión de Pancho Villamelón, el 45 aniversario de la partida de este mundo del Gran Califa de León, don Rodolfo Gaona y Jiménez.

Si el Tercer Gallo o Joselito acabó su vida en las astas de “Bailaor”, en la modesta plaza de toros de Talavera de la Reyna, el 16 de mayo de 1920, aquí en la Ciudad Capital de México y luego de vivir muchos años en retiro en su finca del Renacimiento, Don Rodolfo entregó su alma torera, el 20 de mayo de 1975.

P’os nomás relatan los eruditos en materia taurina, comenta Villamelón, que el Maestro Gaona, no sólo alternó de tú a tú con el famoso Tercer Gallito de la familia gitana de don Fernando Gómez –también torero- y la famosa bailaora Gabriela Ortega, sino también con los Ases de aquella llamada “época de oro del toreo español” como Juan Belmonte, Vicente Pastor y muchos otros.

Y en todas las plazas de la España de la década de los años diez del siglo pasado, el cartel de lujo que llenó todas las plazas, de aquella ya lejana época, fue con la tercia de GAONA-JOSELITO Y BELMONTE, con toros de todas las ganaderías en verdaderos carteles de lujo, según llegó a escribir don PEPE ALAMEDA y muchos otros autores.

 

Guerra Torera

Sin embargo, Gaona tuvo que enfrentar chismarajos, intrigas, falsedades, complots –al estilo del denunciado por el ahora presidente López Obrador-  cuando comenzó a “levantar polvaredas a causa de sus actuaciones triunfales”, después de su auto-presentación en Madrid, (1908), con el empuje del viejo banderillero madrileño, Saturnino Frutos “Ojitos”, quien vio en el joven Gaona, al torero que siempre buscó en sus ansias de torero incumplidas.

¿Qué os parece, mi dilecto incomunicador y picateclas del orbe de la pandemia mundial del coronavirus, la cuarta transformación de la República y del mundo del tapabocas para sacarle la vuelta al bicho?

Pareces catedrático taurino de barriada, estimado Villamelón. Sin embargo, señalan y comentan biógrafos y conocedores de la vida de tan Magnífico Torero Mexicano como fue el Maestro Gaona, que, en la misma España, la crónica lo definía: “como la misma encarnación de la Elegancia en el Toreo” y como una prueba de tal manifestación torera, dejó a la posteridad su famosa “gaonera” con el capote y el “pase del centenario” con la muleta.

Esto, independientemente de sus enormes facultades como banderillero, al grado de también haber sostenido un famoso mano a mano de banderillas con Gallito, en la misma plaza de Madrid y solicitar la multitud a coro siguieran actuando “los dos solos, los dos solos”, ante la presencia del mismísimo pasmo de Triana, Don Juan Belmonte (21 deJunio-1917).

 

¿Y el oro?

A propósito de soledades, mi dilecto pincha-picateclas y ahora que van a liberar más de 250 mil millones de pesos del Banco de México para levantar la economía y los daños que nos ha dejado la presencia de este bicho, hijo del Demonio, ¡sería bueno seguir buscando las 20 toneladas de oro macizo!  que se guardaban en las bóvedas del Banco de México y que, durante la estancia como gobernador autónomo del Doctor Carstens, de repente se esfumaron, demanda Villamelón.

Según conocedores del tema financiero, añade Villamelón, tan enorme cantidad de oro en barras, monedas y centenarios “está resguardada en algún banco inglés” y nosotros aquí en México, haciendo piruetas y prestidigitaciones en los cruceros.

Vamos bien o nos devolvemos, mi nunca bien ponderado pincha-picateclas del orbe virulento

 

Foto Revolucionaria

Me parece, Villamelón, que nos faltan oportunidades a todos. Tal el caso del matador Garza Gaona, quien siendo hijo de torero (su padre José Roberto Garza), nieto del “Sismo y Estatua” de Monterrey y bis nieto del “Papa del Toreo de México y el mundo de los toros”, don Rodolfo Gaona, ha tenido que pasar tragos tan amargos como los vividos por su bis-abuelo el Maestro Gaona, tanto allá, como aquí y, no obstante, el Califa de León salió adelante por su carácter de lucha y equilibrio personal porque supo “torear a la vida y al señor de frac, el toro”.

Según sabemos, en plena Revolución Mexicana, y en el año de 1913, la publicación de una foto que daba testimonio de haber asistido Gaona a un banquete en honor del Jefe de la Policía de la Capital al que asistió el general y usurpador de la Presidencia, Victoriano Huerta, le valió la animadversión de don Venustiano Carranza y con el añadido de una confiscación de propiedades.

Total, Matador Garza Gaona, que su anhelo de ser torero va en sus genes y, justo es recordar esta figura señera del toreo de México, a quien alguna ocasión, hace ya muchos ayeres, (década de los 70) tuvimos oportunidad sólo de estrechar su mano, en la inauguración de la plaza de toros “Nacho Treviño”, en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, y propiedad del matador de toros del mismo nombre.

Manolo Martínez toreó cuatro toros de Mimiahuapam, en una jornada triunfal para el reynero.

Sea todo por esta ocasión, Torero, siendo la hora de cerrar estas líneas, Villamelón nos recuerda que: un México sin fiesta de toros…no es México y, mucho menos sin su petróleo, oro negro que también nos ha causado desazones y problemas y, sin embargo, ahora ya son menos los latigazos o gasolinazos, heredados por el mundo neoliberal cuyo dios es el mercado.

Acepte un saludo respetuoso y cordial de quien le desea la mejor de las suertes y estampa su rúbrica con un firmazo torero: Max Tavares.

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