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Café Taurino

CAFÉ TAURINO

Por Max Tavares

 

Manuel Fdo. Martínez Ibargüengoitia

Matador de toros y ganadero

Ambientes Taurinos Regios

Y del Obispado

Monterrey, Nuevo León

 

TORERO:

Enterado Pancho Villamelón de que ha cumplido ¡25 años de matador de toros!, apenas el pasado mes de marzo, lapso temporal de triste memoria para los mexicanos, por la llegada del coronavirus a nuestro flagelado país, también se regocija por saber que ya le ha llovido en su rancho ganadero…de toros bravos.

¿Y sabe usted, mi estimado incomunicador y picateclas, quien fue su padrino de alternativa?, cuestiona Villamelón.

P’os nada menos que el maestro Eloy Cavazos, a quien su también maestro, pero de periodismo, el licenciado D. Abelardo A. Leal Jr., llamó “Pequeño Gigante”, luego de colocarse como figura grande de la fiesta en México, España y en el mundo donde vive la Fiesta de Toros, ahora lesionada por el bicho matrero del corona y las intenciones de los animalistas hispanos de quitar la Fiesta del mapa cultural de España.

¿Una España sin Fiesta de Toros?, ¿Un México sin corridas de toros?

Como que no seríamos ni españoles, ni mexicanos simples rockanroleros o reggetoneros del mundo de la post-pandemia y la “nueva normalidad, comenta Villamelón.

Haga de cuenta que negáramos y desterráramos de nuestro medio cultural la música que genera la Fiesta, los cantos de sus poetas, los colores y formas de sus pintores, las alegrías y tristezas de sus artistas… y, como también somos materia, desaparecería la industria del toro que genera ingresos, bienestar, turismo, etc.,y, al final de cuentas, una sensación de bienestar y “felicidad de un pueblo” que la lleva en la sangre, atendiendo el nuevo concepto para medir los avances de una nación, tal y como lo acaba de plantear el presidente López Obrador, en una de sus famosas mañaneras.

 

OTRO CENTENARIO

“No sólo acumular riquezas en pocas manos”, acaba de señalar el presidente López Obrador, “requerimos progreso con justicia, una nueva normalidad en la que se haga a un lado el pensamiento neoliberal de que era un tonto el que no robaba”.

¿Vamos bien o nos devolvemos, mi dilecto pincha-picateclas e incomunicador del centenario del sacrificio de D. Venustiano Carranza, presidente constitucionalista y tío abuelo del gran Manolo Martínez, por parte de padre?

Me parece, Villamelón que vas por los vericuetos de las parentelas, en la que no somos muy duchos. Pero, en materia torera, se le recuerda al Varón de Cuatro Ciénegas, por haber prohibido las corridas de toros, durante tres o cuatro años, (1916-1920), luego de saber que don Rodolfo Gaona, apareció en una foto de un banquete con el general Victoriano Huerta, usurpador del poder presidencial y traidor al presidente, don Francisco I. Madero.

Y quién lo dijera…, tan famoso, bienhechor de la República Mexicana e impulsor de la Constitución General de México, el Señor Carraza iba ser, después de casi medio siglo, tío abuelo de la Gran Figura de los Toros que fue Manolo Martínez, y tío-bis abuelo suyo, torero de brillante trayectoria torera, hace varios años y ahora, entregado a los afanes en la crianza de buenos y bravos toros.

 

SANGRE GANADERA

P´os de casta le nace al galgo, como luego se afirma en las tierras del Quijote y Sancho Panza, comenta Villamelón, si lo recordamos, el Matador Manuel Fernando Martínez es nieto de don Manuel Ibargüengoitia Llaguno, propietario que fuera de la ganadería de San Antonio de Triana, solar también y hogar de su madre, doña Bertha, en el grandioso Estado de Zacatecas.

Y hablando de ganaderos, ya en España y la torería andante han comenzado a levantar la voz contra las críticas gubernamentales españolas a las “que ya les molesta se hable de la cultura de la fiesta”, según denuncias de d. Victorino Martin, dirigente de los ganaderos hispanos.

¿Le seguimos o ahí la dejamos, mi contertulio e incomunicador amigo?

Mi estimado Villamelón: me parece que ha llegado la hora de abreviar.  Especialmente, en momentos en que nos amenaza el bicho del corona que ha hecho padecer, sufrir y penar a medio mundo, a usar tapabocas, guardar la distancia, experimentar desempleos, informaciones que aturden al más pintado e incertidumbres, parecidas a las que enfrentan los espadas, esperando la salida de un toro, desde el burladero de matadores.

Así matador Martínez, sea enhorabuena por el agua de mayo que ya le llegó al rancho y que habrá alimento para el ganado. Antes de despedirnos y ante las circunstancias difíciles que enfrentamos, no resulta ocioso recordar que: Un México, sin fiesta de toros…no es México y, mucho menos, sin su petróleo, magna riqueza nacional objeto de la ambición secular de los pachochudos, según expresiones populares.

Con el deseo de su bienestar personal y el progreso de su ganadería, le solicita aceptar un cordial y atento saludo: Max Tavares.

Somos un grupo de periodistas comprometidos con la difusión de todas las actividades deportivas profesionales y de aficionados, con énfasis en estas últimas.