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El luchador regio vive un momento de ensueño

Ángel Humberto Garza Solano, el luchador regio vive un momento de ensueño en su vida por militar en la WWE desde 2019, pero para llegar hasta estas alturas de su carrera, tuvo que haber sacrificios.

“Muchísimas cosas (ha sacrificado), como momentos con la familia, cumpleaños, momentos con mi gente; tiempo que yo pudiera estar en casa lo tengo que estar sacrificando en estar en otro país.

“Sacrificios son muchísimos, pero a final de cuentas el sabor a victoria, el sabor a gloria es el que compensa todo. El sacrificio más grande es estar lejos de tu familia, el estar fuera de tu país”, dijo Ángel Garza en charla con CRACK de El Horizonte.

“Los primeros meses en Florida era literalmente llorar, se extraña la familia, las raíces, todo, esto fue un giro de 180 grados para mi vida, el no tener a los míos aquí, es muy difícil”, agregó.

Garza tiene 28 años de edad, ya que nació el 23 de septiembre de 1992 en Monterrey, Nuevo León, México; actualmente derrocha calidad como gladiador en los cuadriláteros de la WWE, gracias al gran nivel que tiene para desempeñarse en el deporte de la lucha libre.

Y vivir este capítulo en la vida le ha dejado mucha enseñanza como persona y como atleta.

No somos alguien, aquí todos llegamos de cero, tienes que ganarte un lugar, demostrar por qué te trajo la compañía, demostrar quién eres, y tras entrar… mantenerte, ese es el proceso más difícil: estar en el gusto de todos.

Tienes que seguir trabajando duro. Aquí tienes que pelear por lo tuyo, porque atrás vienen otros luchadores que te pueden quitar tu lugar”, comentó el deportista de la Sultana del Norte.

-¿A quién te encomiendas cada que subes al cuadrilátero?, se le preguntó a Ángel.

Soy muy creyente de Dios, me encomiendo a él, a San Judas Tadeo, que me cuiden, que me protejan, que me ayuden a regresar con bien a casa, al vestidor”, respondió.

-¿Qué pasa por tu mente cada que subes al ring para una batalla?

“Que quiero regresar, que quiero bajar con bien, quiero regresar al vestidor, y después regresar a casa… que nada esté fuera de su lugar, que todos los huesos estén en su lugar. Mi mayor miedo es subir al ring y ya no bajar del cuadrilátero… le estamos confiando nuestra vida a fierros, que son las cuerdas, los tubos, los tensores… y a un oponente. Estamos en aeropuertos, carreteras… siempre quiero volver con bien a casa”.

-¿Qué sentimiento vives al ser parte de la mejor lucha libre del mundo?

“Emoción, ganas de seguir trabajando… la emoción más grande es el hambre de éxito, contento de estar llevando el legado de mi familia en los hombros, contento de estar llevando a todo México, Monterrey, Latinoamérica… está el compromiso por delante de no defraudar a alguien, sin parar… siempre adelante. Traigo ese compromiso con mi familia, mi abuelo y mis tíos hicieron esto… ¿qué me toca a mí?, hacer más grande lo que ya se hizo, no defraudar, no decepcionar, no tirar a la basura todo lo que ellos hicieron”.

-¿Qué sigue para Ángel Garza?

“No veo nada más en mi carrera más que éxitos y seguir avanzando”.