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Empuja nuestro toreo Juan Pablo y su rejoneo

Lo más sobresaliente de la presencia del rejoneador navarro Hermoso de Mendoza, en todas las plazas de México y, Cadereyta no podía ser la excepción, es la oportunidad “casi milagrosa” de que nuestros modestos espadas “echen la capa”, como se afirma en el medio torero.

Tal sucedió este domingo con Juan Fernando González y Juan Pablo Llaguno que, al torear ganado difícil, de diferente ganadería al que se le soltó al español.

Tanto Juan Fernando como Llaguno, apenas pudieron mostrar algunas cualidades toreras que les haría lucir mucho con toros de “cartel”, según Pancho Villamelón.

P’os es la neta, mi estimado incomunicador y picateclas, comenta Villamelón. Así, el ganado de don Cuco Peña, vecino de Reynosa, aunque áspero y difícil para los de a pie, al centauro Pablo “le sientan como anillo al dedo para lucir sus grandes habilidades como jinete y concretar su inteligente y vistoso toreo a caballo”.

Las reses de don Rafael Mendoza, destinadas para un par de toreros que escasamente se visten de luces y, como luego se dice, van a la plaza “cada venida de Obispo”, con reses ya pasadas de edad y peso, apenas si permitieron a JUAN FERNANDO expresarse torera y valientemente en su primero.

A pesar de que el bicho salía contrario y se iba de la suerte, alcanzó Juan a lancearlo a la verónica y en un quite por chicuelinas.

La gente se lo ovacionó y, también unos derechazos en que tuvo que luchar para que el bicho no saliera contrario. Rajado el mulo, el torero regiomontano optó por tirarse a matar, dejando una entera. No siendo suficiente, logró otro espadazo más, junto a tablas para rematar su torera labor.

El zacatecano Llaguno, de menuda figura, pero valiente, no sólo lució su terno grana y oro. También se arrimó en su primero y logro buenas tandas de derechazos y remates limpios mediante forzados que le merecieron aplausos. Igualmente sucedió, cuando se puso a torear molinetes de rodillas, al estilo de Armillita.

Total, que seguimos disfrutando de la fiesta a “probaditas” y de no ser por la presencia del navarro, quien fue cargado a hombros por uno de los Cuates Espinosa, Matador de toros que pudo haber sido una figura al lado del Juli, tanto Juan Fernando, como Llaguno, quizás seguirán esperando una oportunidad.

Redacción: Max Tavares

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