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Fiesta en la Monumental Monterrey

Ante una regular entrada de un público muy entusiasta, donde hubo desde dos banderilleros heridos y par de toros devueltos a los corrales –uno por manso y otro por haberse excedido el tiempo de la lidia–, la noche del viernes se dio la primera novillada del Serial Regiomontano en la Monumental Monterrey ‘Lorenzo Garza’, en medio destellos, donde el novillero español Marcos Pérez hizo lo más torero del evento al cuajar un bravo novillo de la ganadería de Matancillas, al que malogró con el acero para perder las orejas ganadas a ley.

Luego de un minuto de silencio en honor a las víctimas del sismo del pasado 19 de diciembre, Rafel Reynoso con el ‘abreplaza’, de nombre ‘Rescatista’ de 420 kilos, estuvo decoroso con el capote y voluntarioso con la muleta, ante las deslucidas y secas embestidas de su enemigo al que despacha de una entera delantera de lentos efectos. Fue reconocida su labor con una vuelta al ruedo con petición de oreja, que no le fue concedida.

Ante el segundo de la noche, de nombre ‘Voluntario’ de 390 kilos, el tapatío Arturo de Alba logró instrumentarle algunos muletazos que calaron en el tendido. Su poca fortuna con el acero le hicieron que la autoridad le tocara los tres avisos, siendo el burel devuelto a los corrales.

Ante ‘Patriota’ de 400 kilos, tercero de la noche, el moreliano Patricio Ochoa se dejó ver voluntarioso. Mata de entera, pero desprendida, que hace rodar tardíamente al enemigo luego de escuchar el primer aviso. Es reconocida su labor con salida al tercio.

Tocó turno al cuarto de la noche de nombre ‘Paisano’ de 410 kilos que luego de dar juego de manso con la capa, las varas y hasta el primer par del tercio de banderillas, fue devuelto a los corrales por decisión de la autoridad para dejar su lugar al primer reserva de la ganadería de D’Guadiana de nombre ‘Fuerza México’, de 385 kilos, que hizo una salida alegre y emotiva que presagiaban la faena de la noche, luego de las emocionantes verónicas del ecuatoriano Julio Ricaute. Pincha antes de dejar una estocada para ser despedido con leves aplausos.

Ante el quinto, de nombre ‘Amoroso’ de 435 kilos, un novillo realmente bravo y codicioso, con el percal, el regio Guillermo Guerra –arropado por su condición de local y bajo las notas del corrido de Monterrey–, fue prendido feamente sin consecuencias para engallarse y ofrecer los últimos momentos de su quehacer de forma muy emotiva, que le fue reconocido por el respetable con una vuelta al ruedo tras sepultar la mitad de la toledana.

Ante el ‘cierraplaza’, un novillo de ‘El Grullo’, de nombre ‘Mexicano’ –de 400 kilos–, el español Marcos Pérez logró veroniquear con mucha clase. Con la muleta el diestro español, toreó con solvencia técnica al novillo repetidor, que tuvo gran transmisión hacia el público que coreó con sus “olés”, la cadencia del ‘mexicano’ y el madrileño. Con la espada, el diestro malogra la labor muleteril siendo reconocido al final, con una merecida vuelta al ruedo ante la petición tibia de la oreja.

Tras el festejo, la empresa anunció la celebración de la suerte de ‘El Tancredo’ para el público que quisiera participar, montándose sobre el redondel aproximadamente 100 jóvenes –entre hombres y mujeres–, que sintieron la adrenalina de dejarse pasar por la faja a una brava becerra sin incidencias que lamentar.