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Futbol Amateur

Las primeras ligas de futbol amateur en aparecer, estaban debidamente afiliadas a la Asociación de Nuevo León y acataban el reglamento general y dentro de ellos era exigencia la capacitación de todos los árbitros.
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Esos elementos amaban la profesión, pues disfrutaban de su trabajo y aportaban todo su conocimiento para realizar un duelo sin contratiempos, pues incluso eran pocas las críticas que recibían por parte de jugadores y aficionados.
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Había respeto para ellos, pues su calidad y conocimiento la demostraban dentro del terreno de juego, pero sobre todo, mostraban humildad y en especial mucha comunicación, tanto con los entrenadores, como los capitanes.
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Sin embargo, cuando se desata la efervesencia por formar equipos de barrio, que fue en 1970, con la llegada del Mundial en nuestro país, se hace necesario contar con el mayor número de árbitros para atender la gran demanda de encuentros de las diferentes ligas.
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Faltaban silbantes, pese a los dos cursos Oificiales que promovía por año el Colegio de Monterrey y por desgracia, algunas ligas permitían a personas solamente con nociones del reglamento, para vestirlos de árbitros.
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Era obvio que ese proceder trajo sus consecuencias, pues se presentaron muchas críticas y agresiones para los hombres del silbato, dada la falta de capacidad y experiencia de los mismos para enfrentar los problemas constantes que se presentaban dentro del terreno de juego.
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Muchas de esas personas dejaron por la paz esa profesión, ante los peligros de agresiones que debían enfrentar semana a semana, sin embargo otros más optaron por tomar el curso de capacitación y elevaron su calidad, donde algunos de ellos llegaron a representar a Nuevo León en los distintos Torneos Nacionales del Sector Amateur, con muy buenos dividendos, pues unos más llegaron a pisar terreno profesional.

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