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Mala tarde en la Monumental

Lo que se esperaba fuera un gran espectáculo, resultó en una mala tarde en la Monumental Monterrey, y es que las fallas a la hora de pasaportar a su enemigo impidieron al rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza proclamarse triunfador de la corrida mixta realizada ayer por la tarde, donde su padre, Pablo Hermoso de Mendoza, y los matadores ‘de a pie’ Diego Silveti y Sergio Garza se fueron sin trofeos.

Guillermo Hermoso de Mendoza hizo su presentación ante el público nuevoleonés y dio muestra de doma de la alta escuela con sus cabalgaduras, lució en el segundo tercio, pero erró a la hora de eliminar y fulminó al tercer viaje.

Ante el penúltimo de la tarde, el rejoneador de nueva cuenta lució con sus cabalgaduras, algunos detalles que ensuciaron su labor, pero destacó en banderillas, ejecutó el rehilete, levantó en ánimo en los tendidos, colocó un par de rosas, pero dejó ir los trofeos al eternizar a la hora de pasaportar, recurrió al descabello y dio vuelta al ruedo.

Pablo Hermoso de Mendoza tuvo poca fortuna frente a su primero, un astado que vino a menos ante el cual estuvo bien en el segundo tercio, pero no pudo redondear y se fue sin trofeos.

Frente a su segundo, el matador ´de a caballo´ navarro mejoró su labor ante un burel con recorrido, al cual le colocó banderillas largas y cortas, que fue reconocido por el respetable, pero una vez más erró a la hora de fulminar y se retiró entre división de opiniones.

El regiomontano Sergio Garza salió a pelearle las palmas a sus alternantes e hizo gala de sus facultades al cubrir el segundo tercio, en el que resaltó el tercer par de banderillas al violín, mientras con la franela logró pases por ambos lados que animaron a los presentes, pero se puso pesado con el acero y terminó por oír un bocinazo desde el biombo de la autoridad.

Frente al ´cierraplaza´, el coleta recibió de rodillas en los medios y al buscar una segunda larga recibió un arropón sin consecuencias, mientras con banderillas colocó un par al violín y otro de cortas que animó al respetable, mientras con la muleta, su labor vino a menos, dio algunos derechazos y naturales, pero a la hora de fulminar una vez más falló con la toledana y escuchó dos avisos.

Diego Silveti estuvo voluntarioso frente a su primero, al cual toreó por derecha, dio algunos muletazos de buena manufactura, pero no pudo cuajar una buena faena, pasaportó al segundo viaje y se fue sin trofeos. En su segundo tampoco pudo redondear.