Inicio » Toros » Noche gloriosa en la Monumental

Noche gloriosa en la Monumental

Ante poco más de tres cuartos de entrada, el albero de la Monumental Monterrey ‘Lorenzo Garza’ se iluminó de gloria ante las artísticas, valientes, emocionantes y meritorias faenas de Guillermo Hermoso de Mendoza, Enrique Ponce, Luis David, y su primo Gerardo Adame, quien se llevó la noche al indultar al bravo séptimo toro corrido en el festejo, el cual se vio manchado por la irrupción al redondel de un par de ´antitaurinos´, que luego de ser detenidos fueron remitidos a la autoridad correspondiente.

Con el ´abre plaza´, Hermoso de Mendoza dejó constancia del dicho que reza ´de tal palo, tal astilla´ al dar muestras del profesionalismo de casa para realizar una faena emocionante ante un toro que por momentos le apretaba el embroque de las suertes, destacando los recortes hacia adentro que emocionaron al respetable que le premió su labor con una merecida oreja.

Con su segundo, el diestro y sus caballos dejaron ver la torería y el temple con la que torearon las bravas acometidas del de Los Encinos, al que luego de ejecutar las suertes de manera limpia, acertadas y lucidoras, sepultó la hoja de peral que provocó efectos inmediatos, siendo premiado el diestro con dos merecidas orejas.

En la lidia ordinaria, el maestro Ponce pechó con su primero, un toro un tanto incierto en sus acometidas, que le hizo algunos extraños aparentemente provocados por algún defecto visual al inicio de la faena; luego de la suerte de varas, el toro mostró inicialmente cierta mejoría en su conducta; sin embargo, conforme fue avanzando la lidia, el cornúpeta comenzó a embestir ´al bulto´.

A pesar de las dificultades, el coleta dejó ver por momentos su maestría ante el peligro sordo del animal, el cual fue pasaportado de un certero estoconazo para que el público reconociera la labor del diestro con aplausos.

Con su segundo, un burel de mejores condiciones que su anterior hermano, el valenciano se prodigó luego de descifrar las dificultades iniciales, para instrumentar con clase, armonía, temple, ritmo y por momentos con cadencia, una faena de corte ´poncista´, que caló en los ánimos del respetable que le coreó con entusiasmados “¡olés!” su labor. Sepulta la espada para que el toro se entregara para que la autoridad le concedió dos merecidas orejas.

Luis David Adame, con el cuarto y octavo de la noche se mostró voluntarioso, y aunque con su segundo logró hilvanar una faena emotiva y sentida, que fue coronada con una estocada y por lo mostrado en su quehacer sólo le alcanzó para obtener una merecida oreja.

Su primo el hidrocálido, Gerardo Adame mostró –desde que desplegó el capote–, hambre de triunfo, logrando emocionar en su trasteo con capa y muleta ante su primero, al que le pudo cortar la oreja. Con el séptimo de la lidia y segundo en su turno, el diestro echó pa´lante para dejar su constancia torera de lucha por conquistar un lugar en la torería, realizando una faena emocionante ante las magníficas condiciones del astado, que mostró bravura, nobleza y motor entre muchas otras cualidades, que luego de la presión mayoritaria del respetable, el juez de plaza, don Antonio Quiroga Escamilla, decretara el indulto de bravo ejemplar ante el reconocimiento popular en medio de los gritos de “¡torero, torero!”.

Al final, Guillermo Hermoso, Enrique Ponce y Gerardo Adame fueros sacados a hombros por parte del respetable, por la ´puerta grande´ de la Monumental Monterrey.