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SIETE OREJAS Y UN INDULTO, HACEN TORERO BULTO

Pancho Villamelón tararea todavía la famosa “Pelea de Gallos” por el triunfo de Gerardo Adame, obtenido a base de entrega y una labor emocionada y emocionante con “Picochulo”, casi casi un toro de “Santa Bárbara”, consumada la noche del viernes en la Monterrey.

Así, Gerardo ratifica el primerísimo lugar que tiene hoy Aguascalientes en la generación de buenos y excelentes toreros, exhibiendo afición, entrega y el carisma, valores toreros heredados a su tierra por RAFAEL RODRÍGUEZ, EL CALESERO Y LOS ARMILLITA, más muchos otros espadas de  la BUENA TIERRA que han empujado esta nueva generación de coletas enjundiosos.

Entre ellos, también, su tío abuelo el controvertido EFRÉN ADAME, el CORDOBÉS MEXICANO, ya desaparecido y a quien por una cornada que se le atravesó en su ascenso al pináculo de la torería de México, se quedó a medio camino.

El indulto de Picochulo, es lo de menos. A muchos disgustó. Al propio espada le pareció bien. Pero, lo relevante ha sido que “las puede” y ahí quedó su faena espectacular. Si esto se lo hace a un TORO, seguramente caminará un trecho largo en el mundo azaroso y complicado del mundo de tauro.

Buena entrada para ver este cartel con ENRIQUIE PONCE, quien cortó un par de apéndices, también a un ejemplar casi-casi

toro, si lo comparamos con lo que se zumban por allá en Valencia, su tierra según Villamelón.

El primo de GERARDO, LUIS FERNANDO ADAME, hermano de JOSELITO Y paisano del CEJAS,  ARTURO MACÍAS, también cortó un apéndice y, desde luego, a otro astado, casi casi un toribio, similar a los que toreó el rejoneador MEMO HERMOSO, hijo de PABLO.

____Pues me quedo con la serenata de la Banda de Cadereyta, mi estimado incomunicador torero porque casi toda la noche se escuchó la “Pelea de Gallos”, del chileno JUAN S. GARRIDO, quien se la compuso a AGÜITAS, luego que asistió a una feria de SAN MARCOS, hace ya rato y se enamoró de ella, para convertirla en casi un himno torero.

Obviamente y como la larguísima jornada transcurrió entre pasodobles, el Corrido de Monterrey, (“la de aquí”) y la famosa Pelea de Gallos, la buena entrada, casi al final se disolvió y al Juez Quiroga, se le soltaron las manos entregando orejas a diestra y siniestra.

Al final, lo torero ya se había consumado en la faena de   Gerardo a PICOCHULO y en las buenas tandas toreras de PONCE. Con la estocada excelente de Adame a su primero, al indultado le hubiese cortado el rabo.

Pero, la voz del pueblo es la voz de Dios, se dice, y así lo comprendió el espada hidrocálido.

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