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Torre triunfa en Monterrey

En una tarde con una entrada superior a la que se esperaba, de casi media plaza en Sombra, se celebró ayer la corrida de rejones en la que el diestro potosino Sebastián Torre se alzó con el triunfo al cortar dos orejas –una en cada uno de sus toros– y salir por la puerta grande de la Monumental Monterrey ´Lorenzo Garza´.

Mientras que Jorge Hernández Gárate y Santiago Zendejas dieron merecidas vueltas al ruedo, ante un encierro bien presentado de varias ganaderías.

Con el ´abreplaza´, de nombre ´General´ de 525 kilos, de Los Encinos, el potosino Jorge Hernández Gárate demostró su madurez torera al templar las embestidas del bravo ejemplar, quien en ocasiones apretaba y apretaba a sus jacas toreras.

El diestro se vio habilidoso y certero en el tercio de banderillas, donde lució, exponiendo al ejecutar ´al violín´; con la espada estuvo desacertado, siendo ovacionado; con su segundo estuvo muy voluntarioso, llevando bien toreado a su enemigo con la grupa, perdiendo los trofeos con la hoja de peral. Sin embargo, fue premiado con una merecidísima vuelta al ruedo.

El queretano Zendejas, con el segundo de la tarde, ´Guerrero´ de 500 kilos de la ganadería de Santoyo, se vio desacertado en el primer tercio, pero con mucha voluntad y habilidad, colocó un segundo tercio muy emocionante, que calentó el entusiasmo del público, mismo que se entregó al torerismo del jinete y sus caballos. Culmina su faena al primer intento, por lo que fue premiado con una sentida vuelta al ruedo; con su segundo estuvo en el mismo tenor, dando el pecho y demostrando las cualidades de sus corceles, que no le fueron suficientes para rubricar su faena, dejando ir los premios con el acero.

El tercer espada –triunfador de la tarde–, Sebastián Torre se prodigó toreando a su primer enemigo de nombre ´Napoleón´ de 570 kilos de Santoyo, que acusó mucha bravura y emotividad en la embestida, emocionando a los tendidos; rubrica con una certera ejecución, por lo que es premiado con una oreja.

Con su segundo y ´cierra plaza´ de nombre ´Pastel´, de 565 kilos de Bernaldo de Quiroz, el diestro expuso sus cabalgaduras en todo momento, ante las bravas y emotivas embestidas del cinqueño; sella la  faena con una ejecución que resultó letal y de efectos inmediatos, por lo que fue galardonado con una oreja más, con la que dio la triunfal vuelta al ruedo y sacado por la puerta grande del coso de la colonia Del Prado.